Tengo nauseas. La nausea es como un recuerdo, como
una musiquita de fondo que no se va desde hace algunos días. Como con nauseas y
duermo con nauseas. También el viernes bebí seis cervezas con nauseas y bailé,
pero la nausea solo se arrincona. Si no
es la nausea es la ira, la furia que lo toma todo y lo hace ver dramático.
Merri Torras, la gran Merri Torras de Barcelona, quien ama a los cuerpos como son, me dijo que
estamos acostumbrados al silencio del cuerpo como si eso estuviera bien y que
no es así, que el cuerpo debe hablar. Vomito. Vomito y es detestable. Hago
ruido como si me degollan., como si la vida se me fuera junto con lo que hay
en mi estómago. Mi cuerpo no puede ser
discreto en ninguna maldita cosa. Vomito sopa y pollo y algo que sabe como el
maíz. Vomito y mi garganta queda dolorida. Siguen las nauseas que son como un
estado de iluminación o de conciencia progresada. Las nauseas me han elegido para que mi cuerpo sea su templo, soy su envase elegido. Pariré por la boca a su hijo líquido.

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