El "gólem" que he dibujado para volver a las historias algo más visual, es el de una mujer que poco a poco es construida en sus partes a partir de la mirada de los otros, partiendo de una frase leída en el documento : Estilo del cuerpo expuesto de Rocío Gómez y Julián González (2005), " El cuerpo es un texto a editar". Y bueno, esta pieza troceada y ordenada por mí, hace mi historia de pies a cabeza.
Cabello: cuando tenía 15 años usaba el pelo largo, mis
compañeras de colegio me lo cortaron, con el tiempo se ha ido encrespando. Lo
he pintado de todos los colores. No es el mejor pelo, pero es un pelo que ha
seguid en mi cabeza a pesar del stres. Con el tiempo se ha ido pareciendo al de
mi madre. Lo uso largo por cierta dignidad.
Pecho Izquierdo: debajo del pecho izquierdo está el corazón.
Siempre he creído que el corazón se regenera más rápido que el resto de los
órgano porque está en contacto con la sangre, la sangre tiene el poder de
regenerar y así. Solo uno de los amores de mi vida me rompió el corazón y ha
habido otras pérdidas fuertes que lo han lesionado a su manera, pero está
razonablemente bien. Siempre me pregunto si moriré del corazón como toda la
familia de mi madre, infartos, usualmente la gente apasionada muere de
infartos.
Pie izquierdo: Roto, tres meses de convalecencia, la necedad
de moverme me llevó a prolongar la curación del pie que ahora siento no tan
fuerte, siempre me ha costado no estar en movimiento. Usualmente no me detengo
per no se detienen, han de creer que puedo con todo.
Mano derecha: la que escribe. Escribir ha sido la decisión
más acertada de mi vida. Jamás se me ocurrió dudar acera de la naturaleza de
escribir. Escribo porque tengo imaginación y soy alguien inconforme y poco
realista, es un honor ser poco realista porque el mundo está lleno de realistas
que obran en consecuencia de la realidad. No me gustan mis manos, mis madre
decía que eran manos de mono ( mi editor dijo que no diga lo de las manos de
mono) Mis uñas no crecen más allá que determinado porte por lo demás son
fuertes de dedos cortos y cortados como por un hachazo.
Rodilla derecha: Mi madre fue operada de la rodilla derecha
y ha sido una experiencia que nos encerró a todos bajo la tiranía de su dolor.
La paralizó y la volvió una mujer dependiente siendo ella más orgullosa.
Hablando con Maru, ella me dice que las dolencias de las rodillas las padecen
las personas que no pueden doblegar su orgullo. Yo he bromeado diciendo que voy
a ahorrar para mi operación, pero fuera de bromas la rodilla derecha empieza a
molestarme.
Hombro: Siempre quise tener pecas en los hombros pero
resultó chistoso porque tengo solamente en el hombro derecho pero en el
izquierdo no. El pole hizo que mis hombros y cuádriceps estén más fuertes, el
pole ha sido el mejor descubrimientos de estos últimos años dejarlo me ha
entristecido mucho. Es bueno descubrir que todo el mundo es más hábil que uno
en las cosas más básicas.
Boca: Desde que tengo memoria he sido alguien que come, me
gusta comer, no sé si es por sensualidad o por glotonería. Creo que la boca es
una de las partes más útiles de mi
organismo. Devoro, soy un ser devorador por naturaleza. Mis labios me gustan,
no tengo idea de que rama de la familia vienen, creo que de mi padre, el padre
de mi abuelo, que es español, era hijo de moros. Dentro de la boca están los
dientes y mis dientes me hicieron sufrir una infancia terrible entre ortodoncia
y extracciones. El exceso, soy excesiva, hay que recortarme, exceso de calcio
decían el doctor, mis dientes no se desprendían de la carne y el dolor era
espantoso. Luego uno quedo torcido como recuerdo de quien fui. Mi único
colmillo porque mis colmillos se fueron, no había espacio para más dientes en
mi boca. Me desvordo, no hay espacio.
Frente: La frente también es mi padre, amplia porque mi padre es calvo. Ahora uso
cerquillo antes solo la frente que no me disgustaba.
Brazo izquierdo: me lesioné el brazo izquierdo cayéndome de
una escalera, usé en el brazo izquierdo una férula por un mes y al final me la
quité yo misma porque ya no aguantaba la comezón. Durante ese mes mi madre me
ayudó a bañarme y andaba por la casa ( como también me lesioné el pie, en una
silla de ruedas) en realidad yo sabía que el brazo estaba bien y me hacía un
poco la enferma para crear dramatismo, así y todo, fui a trabajar. Nunca he
dejado de trabajar y mis empleadores no me lo han permitido. Luego, el brazo
quedó débil, Ana María Shúa tiene ese cuento donde dice que del capullo del
yeso sale la crisálida del brazo nuevo.
Ombligo: Mi madre tiene el cordón umbilical que nos unió en
un frasco de grajeas en una mesa de noche de su dormitorio. Es una masa negra y
retorcida, me causa entre asco y ternura, ese es un ejemplo de las cosas con
las que yo no sabré qué hacer cuando mi madre muera. ¿La entierro con ella? Ese
pedazo de carne me resulta desconcertante.
Cintura: Todos tiene cintura pero a mí me dicen que tengo
cintura. Por mi cintura no me quedan los pantalones o me quedan bien de caderas
pero de cintura no. Yo no pedí este cuerpo, ha sido una lotería, no es un mal
cuerpo, no es cuadrado ni redondo ni demasiado chico, está bien mi cuerpo, A
las mujeres nos han dicho que debemos ser menudas, frágiles, y pesar poco. Todo
aquello que le de dimensiones al cuerpo no está bien. Por eso las mujeres
hacemos ejercicios de desaparición, dietas para achicarnos de todos lados, yo
lo único que tengo chico es la cintura, quizá lo único verdaderamente de mujer.
El resto es un empeño, una voluntad. Pienso en las mujeres que son voluminosas
y en cómo deben de encajar en mundo pequeño, a partir de los 30 todo es
genética. Las mujeres practican el arte de la sintetización, el hombre se
ensancha, desde esa lógica, muchas terminan en una caja donde ya no ocupan
ningún espacio.
Caderas: La caderas mías son italianas, me las dio mi madre.
De espaldas, soy igual a ella, esa misma figura de botellón, dicen que son
señal de fertilidad pero no es cierto, en mis caderas no hay nada más que hueso
y grasa.
Muslos: En el colegio me decían “pavita”. Muslos como
caderas italianos, también italianas. Cuando digo esto siento que me safo de la
responsabilidad de estos muslos que engordan como bolsas de agua y que son los
responsables de que la ropa no me quede. El universo se traba en mis muslos y
no asciende. Muslos furtes que me permiten correr y no quieren detenerse. No me
reconcilio con mis muslos, son grotesos. Se hasta dónde pueden desbordarse
porque lo he visto en mi madre y en mis tías. Muslos como lagunas, pantanosas
donde se pierde el resto de mi cuerpo. Aun ahora me dicen: debes rebajar los
muslos, no se puede, son una presencia
viva, es probable que me muera yo y queden mis muslos.
Ojo: Cuando era niña una avispa me picó en el párpado del
ojo derecho, ha sido el dolor más espantoso de mi vida. Creo que luego de mis
manos, son la parte más útil de mi cuerpo, atraen y son expresivos, todo pasa
por mis ojos, todo se ve reflejado en mis ojos. Los ojos que he heredado de mi
padre también me permiten ver bien, no necesito lentes. Me dicen que son ojos
bellos, no sé, lo que sí me queda claro es que no sería yo sin mis ojos. Es
curioso, creo que las partes que me gustan de mi cuerpo son la que requieren
menos esfuerzo. Mis ojos y mi boca son así, no son una voluntad, son como han
sido. El cuerpo nos incomoda cuando intentamos cambiarlo.
Sexo: Tengo. Es femenino. A veces soy más hombre que mujer, a veces lo contrario. A mi sexo han entrado hombres bellos y de él ha salido muerte y eventualmente alegría y algunos líquidos. Creo que al ser mujer tengo más licencia que los hombres para expresarme. Ser mujer es formar parte de una saga de creación y de esclavitud pero eso me impulsa a la pelea. A romper estereotipos y a la vez a identificarme con otros.

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